Bambú suave y transpirable por naturaleza, elegido para la piel del recién nacido y para los peques con la piel más sensible.
Nuestra hija lo empezó todo.
Tenía la piel muy sensible y las toallas de siempre le resultaban ásperas. Queríamos algo más suave, casi aterciopelado: una toalla que absorbiera el agua por sí sola, para secarla a toquecitos en lugar de frotar.
Queríamos que le encantara llevarla puesta, para que el minuto después del baño fuera un juego. Una capucha que le abrigara la cabeza los días de frío y la ayudara a secarse el pelo. Y una capa de baño que se sujetara sola, para que te quede una mano libre para tu peque.
Desde entonces solo hacemos una cosa: toallas con capucha para bebés y niños. Año tras año afinamos cada detalle, y todavía no hemos terminado.

